Hoy la cosa va de psicología, filosofía y un toquecito de educación.
De acuerdo, sé que este artículo no tiene mucho que ver con ser 'maestra' ni con vivir 'fuera de casa', pero... alguien me dijo una vez que en el fondo, todo está conectado con todo.
Hoy en el cole, observando a un niño a la salida de clase, me vino a la mente el tema de los amigos imaginarios (sí, lo sé, tengo conexiones que se escapan a la lógica normal, me ha venido el tema a la cabeza en ese momento simplemente porque el niño parecía jugar corriendo como si escapara del aire, aunque igual simplemente corría un poco y luego volvía con su padre o madre). El caso es que de pronto, hace un rato me volvió el tema a la cabeza, y entonces comencé a hacerme preguntas.
¿Es algo malo? ¿Es algo exclusivo de la infancia? ¿Por qué unos niños sí pero otros no?... Así que me he dado cuenta de que por mucho que sea maestra, este tema es algo que me venía grande y del que poco o nada sabía (como de tantas otras cosas, normal, nadie sabe todo de todo).
El caso es que me dije "Anda, ya es tarde, he acabado mi trabajo en casa, he terminado mi sesión de estudio, he preparado la cena y solo estoy viendo la tele. ¿Y si dedico unos segundos a ampliar mis conocimientos y trato de contestar alguna o varias de las preguntas?"
Pues dicho y echo, ¿para qué existen los ordenadores e Internet? Pues para tener acceso a información de todo tipo en cualquier lugar con Wifi.
Primera pregunta del aluvión que me asaltó de golpe: ¿Qué es de verdad un amigo imaginario?
Respuesta tras cotejar varias webs de apariencia fiable: Un amigo imaginario es una persona, animal o cosa que nos sirve para multitud de propósitos que se pueden resumir vagamente en ayuda para superar situaciones difíciles, apoyo moral, compañía o para suplir carencias.
¿Es algo malo?
Respuesta: No, es un mecanismo de defensa. A NO SER, que ese amigo imaginario nos perjudique.
Ejemplo: Un amigo imaginario que nos hace compañía y nos da consejos o nos consuela es bueno. Un amigo que nos incita a pegar a otros niños, poner zancadillas, hacer daño a otros o hacérnoslo a nosotros mismos ya no lo es, de hecho en casi todas las respuestas que he encontrado lo asocian a un problema psicológico y, de verdad que no he querido seguir por ahí pero solo diré que en todas decían que quien tiene un amigo que te incita a hacer cosas malas o dañinas necesita ir a un psicólogo pero YA.
Siguiente pregunta: ¿Es algo exclusivo de la infancia?
Respuesta, y esta va a sorprender (a mí me ha sorprendido): No. Es más común en la infancia, pero no algo exclusivamente de esta o que sea insano en un adulto; de hecho, en varias páginas he leído que tener amigos imaginarios está asociado a la infancia, adultos y, sorpresa-sorpresa, tercera edad asociado a demencia senil y alzheimer. Evidentemente solo he profundizado en los dos primeros casos, más que nada porque me interesa en la infancia por mi trabajo y en los adultos por mera curiosidad (¿si un niño tiene un amigo imaginario de un elefante rosa como en "Del revés", un adulto tiene un amigo imaginario con apariencia de un famoso como en los sueños de "Los Simpson"?) Lo que me lleva a la siguiente pregunta, que por cierto voy a reformular como otra ligeramente diferente.
¿Por qué unos niños sí pero otros no? o también reformulado ¿A qué se debe la creación o aparición de un amigo imaginario?
Respuesta: Como ya he dicho antes, se suele asociar a que es un mecanismo de defensa. Es decir, una explicación más básica, un amigo imaginario es algo que nuestro subconsciente crea para protegernos interiormente de algo, generalmente una situación difícil para nosotros. Y cuando digo 'situación difícil' no quiero decir necesariamente que te peguen, se rían de ti, tus padres se estén divorciando o se haya muerto alguien a quien querías. Hay muchas cosas más que suponen situaciones difíciles para uno. Puede ser un examen que te estresa, un error que has cometido, miedo a algo... muchos motivos y muy varios.
Sin ir más lejos, voy a poneros un ejemplo que sí que puedo recordar, no de haberlo visto sino de que me contara alguien que conocía.
El sujeto de observación que dirían los científicos era una niña, no me especificó edad exacta, de la franja de entre 5 y 9 años, que al parecer era vecina suya. Me contó que sabía que esa chica tenía un amigo imaginario. Al parecer el amigo imaginario era un niño de edad similar a ella, un compañero de juegos y bromas.
Ahora que me paro a analizarlo, resulta que las respuestas a mis dudas que he leído en Internet cobran sentido. La niña de la que me habló mi conocido era una niña que sacaba buenas notas, se preocupaba por los exámenes pero tampoco se estresaba propiamente dicho. Sin embargo, resulta que era una niña que sufría de mofas y a quien sus compañeros dejaban de lado en clase. De primeras, uno no esperaría que una persona inteligente tuviera algo como un amigo inteligente, sin embargo, y esto ya es una hipótesis propia, en este caso me temo que el amigo imaginario surgió por la necesidad del sujeto de observación de sentirse parte de un grupo, por la necesidad aristotélica de sociabilizar ("El hombre es un ser social por naturaleza." Aristóteles); es decir, como a la niña la dejaban sola, su subconsciente creó ese amigo imaginario para que ella pudiera desarrollar sus habilidades sociales.
De hecho, al parecer han hecho estudios psicológicos en alguna universidad, y en una americana resulta que preguntaron a varios universitarios (evidentemente ya adultos), si en su infancia tuvieron amigos imaginarios. La mayoría habían tenido uno o varios, en uno o varios momentos de su vida, coincidiendo incluso con que alguno lo mantenía en su edad adulta. Resulta, que además el estudio demostró que aquellos sujetos de estudio que habían tenido amigos imaginarios tenían más desarrolladas sus habilidades empáticas y comunicativas, llegando incluso a demostrar un nivel lingüístico superior a la media.
A la luz de este estudio, creo que se vuelve a contestar la pregunta de si tener un amigo imaginario es algo malo. No, no lo es, en cierto modo es incluso bueno. SOLO en cierto modo, no por el amigo en sí sino por lo que causa que se cree ese amigo imaginario. Me explico, lo malo no es el amigo en sí dado que, al parecer, contribuye al desarrollo de varias áreas cognitivas y da apoyo moral y reconforta a la persona que los crea; lo malo es que ese amigo surge de la sensación de soledad o de la necesidad de apoyo extra para superar alguna situación.
En conclusión, y ya lo dejo que a estas horas 'filosofo' que da gusto... me ha sorprendido descubrir que algo que no acababa de entender demasiado pero que me resultaba intrigante y me preocupaba incluso que fuera algo 'malo', es en realidad un mecanismo de defensa, algo creado para ayudarnos moral y psicológicamente a nuestro bienestar personal, y que de hecho, no solo se da en la infancia sino también en la adultez e incluso hasta llegar a la senectud; algo que solo es malo si nos hace 'hacer algo malo o que nos haga daño a nosotros o a otros'.
Lo que me lleva a pensar... ¿a los 'no-demasiado iniciados en la psicología' nos parece que solo los niños tienen amigos imaginarios porque sea más frecuente en esa edad o es más bien porque los adultos tenemos la falsa creencia de que tener un amigo imaginario además de 'raro' es algo como un estigma y por tanto no lo confesaríamos ni bajo tortura y lo escondemos por las connotaciones negativas que 'ser extraño' conlleva?
Creo que le preguntaré a la almohada por esta pregunta. Buenas noches, a quien pueda estar leyendo esto.
De acuerdo, sé que este artículo no tiene mucho que ver con ser 'maestra' ni con vivir 'fuera de casa', pero... alguien me dijo una vez que en el fondo, todo está conectado con todo.
Hoy en el cole, observando a un niño a la salida de clase, me vino a la mente el tema de los amigos imaginarios (sí, lo sé, tengo conexiones que se escapan a la lógica normal, me ha venido el tema a la cabeza en ese momento simplemente porque el niño parecía jugar corriendo como si escapara del aire, aunque igual simplemente corría un poco y luego volvía con su padre o madre). El caso es que de pronto, hace un rato me volvió el tema a la cabeza, y entonces comencé a hacerme preguntas.
¿Es algo malo? ¿Es algo exclusivo de la infancia? ¿Por qué unos niños sí pero otros no?... Así que me he dado cuenta de que por mucho que sea maestra, este tema es algo que me venía grande y del que poco o nada sabía (como de tantas otras cosas, normal, nadie sabe todo de todo).
El caso es que me dije "Anda, ya es tarde, he acabado mi trabajo en casa, he terminado mi sesión de estudio, he preparado la cena y solo estoy viendo la tele. ¿Y si dedico unos segundos a ampliar mis conocimientos y trato de contestar alguna o varias de las preguntas?"
Pues dicho y echo, ¿para qué existen los ordenadores e Internet? Pues para tener acceso a información de todo tipo en cualquier lugar con Wifi.
Primera pregunta del aluvión que me asaltó de golpe: ¿Qué es de verdad un amigo imaginario?
Respuesta tras cotejar varias webs de apariencia fiable: Un amigo imaginario es una persona, animal o cosa que nos sirve para multitud de propósitos que se pueden resumir vagamente en ayuda para superar situaciones difíciles, apoyo moral, compañía o para suplir carencias.
¿Es algo malo?
Respuesta: No, es un mecanismo de defensa. A NO SER, que ese amigo imaginario nos perjudique.
Ejemplo: Un amigo imaginario que nos hace compañía y nos da consejos o nos consuela es bueno. Un amigo que nos incita a pegar a otros niños, poner zancadillas, hacer daño a otros o hacérnoslo a nosotros mismos ya no lo es, de hecho en casi todas las respuestas que he encontrado lo asocian a un problema psicológico y, de verdad que no he querido seguir por ahí pero solo diré que en todas decían que quien tiene un amigo que te incita a hacer cosas malas o dañinas necesita ir a un psicólogo pero YA.
Siguiente pregunta: ¿Es algo exclusivo de la infancia?
Respuesta, y esta va a sorprender (a mí me ha sorprendido): No. Es más común en la infancia, pero no algo exclusivamente de esta o que sea insano en un adulto; de hecho, en varias páginas he leído que tener amigos imaginarios está asociado a la infancia, adultos y, sorpresa-sorpresa, tercera edad asociado a demencia senil y alzheimer. Evidentemente solo he profundizado en los dos primeros casos, más que nada porque me interesa en la infancia por mi trabajo y en los adultos por mera curiosidad (¿si un niño tiene un amigo imaginario de un elefante rosa como en "Del revés", un adulto tiene un amigo imaginario con apariencia de un famoso como en los sueños de "Los Simpson"?) Lo que me lleva a la siguiente pregunta, que por cierto voy a reformular como otra ligeramente diferente.
¿Por qué unos niños sí pero otros no? o también reformulado ¿A qué se debe la creación o aparición de un amigo imaginario?
Respuesta: Como ya he dicho antes, se suele asociar a que es un mecanismo de defensa. Es decir, una explicación más básica, un amigo imaginario es algo que nuestro subconsciente crea para protegernos interiormente de algo, generalmente una situación difícil para nosotros. Y cuando digo 'situación difícil' no quiero decir necesariamente que te peguen, se rían de ti, tus padres se estén divorciando o se haya muerto alguien a quien querías. Hay muchas cosas más que suponen situaciones difíciles para uno. Puede ser un examen que te estresa, un error que has cometido, miedo a algo... muchos motivos y muy varios.
Sin ir más lejos, voy a poneros un ejemplo que sí que puedo recordar, no de haberlo visto sino de que me contara alguien que conocía.
El sujeto de observación que dirían los científicos era una niña, no me especificó edad exacta, de la franja de entre 5 y 9 años, que al parecer era vecina suya. Me contó que sabía que esa chica tenía un amigo imaginario. Al parecer el amigo imaginario era un niño de edad similar a ella, un compañero de juegos y bromas.
Ahora que me paro a analizarlo, resulta que las respuestas a mis dudas que he leído en Internet cobran sentido. La niña de la que me habló mi conocido era una niña que sacaba buenas notas, se preocupaba por los exámenes pero tampoco se estresaba propiamente dicho. Sin embargo, resulta que era una niña que sufría de mofas y a quien sus compañeros dejaban de lado en clase. De primeras, uno no esperaría que una persona inteligente tuviera algo como un amigo inteligente, sin embargo, y esto ya es una hipótesis propia, en este caso me temo que el amigo imaginario surgió por la necesidad del sujeto de observación de sentirse parte de un grupo, por la necesidad aristotélica de sociabilizar ("El hombre es un ser social por naturaleza." Aristóteles); es decir, como a la niña la dejaban sola, su subconsciente creó ese amigo imaginario para que ella pudiera desarrollar sus habilidades sociales.
De hecho, al parecer han hecho estudios psicológicos en alguna universidad, y en una americana resulta que preguntaron a varios universitarios (evidentemente ya adultos), si en su infancia tuvieron amigos imaginarios. La mayoría habían tenido uno o varios, en uno o varios momentos de su vida, coincidiendo incluso con que alguno lo mantenía en su edad adulta. Resulta, que además el estudio demostró que aquellos sujetos de estudio que habían tenido amigos imaginarios tenían más desarrolladas sus habilidades empáticas y comunicativas, llegando incluso a demostrar un nivel lingüístico superior a la media.
A la luz de este estudio, creo que se vuelve a contestar la pregunta de si tener un amigo imaginario es algo malo. No, no lo es, en cierto modo es incluso bueno. SOLO en cierto modo, no por el amigo en sí sino por lo que causa que se cree ese amigo imaginario. Me explico, lo malo no es el amigo en sí dado que, al parecer, contribuye al desarrollo de varias áreas cognitivas y da apoyo moral y reconforta a la persona que los crea; lo malo es que ese amigo surge de la sensación de soledad o de la necesidad de apoyo extra para superar alguna situación.
En conclusión, y ya lo dejo que a estas horas 'filosofo' que da gusto... me ha sorprendido descubrir que algo que no acababa de entender demasiado pero que me resultaba intrigante y me preocupaba incluso que fuera algo 'malo', es en realidad un mecanismo de defensa, algo creado para ayudarnos moral y psicológicamente a nuestro bienestar personal, y que de hecho, no solo se da en la infancia sino también en la adultez e incluso hasta llegar a la senectud; algo que solo es malo si nos hace 'hacer algo malo o que nos haga daño a nosotros o a otros'.
Lo que me lleva a pensar... ¿a los 'no-demasiado iniciados en la psicología' nos parece que solo los niños tienen amigos imaginarios porque sea más frecuente en esa edad o es más bien porque los adultos tenemos la falsa creencia de que tener un amigo imaginario además de 'raro' es algo como un estigma y por tanto no lo confesaríamos ni bajo tortura y lo escondemos por las connotaciones negativas que 'ser extraño' conlleva?
Creo que le preguntaré a la almohada por esta pregunta. Buenas noches, a quien pueda estar leyendo esto.