sábado, 22 de octubre de 2016

Esto me va a doler más a mí que a tí...

Seguro que todo el mundo hemos oído esa frase alguna vez: "Esto me duele más a mí que a ti".
Pues resulta que ahora por fin entiendo a qué se refería. A ver me explico.
En la vida nunca había mandado a nadie a dirección, en parte porque no había tenido motivos y en parte porque soy consciente de lo que ese 'baja a dirección' conlleva.
Bueno, pues esta semana he bajado por primera vez a un niño a dirección y he tenido que negar por primera vez a otro su derecho a examen.
Alguien diría que tanto uno como el otro son medidas bastante extremas, y supongo que no puedo rebatirlo, pero la verdad es que no me quedaba mucha opción más. Mandé a un alumno a dirección por no solo negarse a trabajar en clase sino molestar sin remedio en clase llegando a hacer imposible seguir con el normal desarrollo de la misma, molestándome no solo a mí sino a sus compañeros que también estaban en su derecho de poder recibir explicaciones en clase y trabajar con los requisitos mínimos para poder concentrarse. El alumno en cuestión (y véase como el genérico para niños y niñas que no el masculino), no pasa una sola clase que no esté molestando, pasarle a otra clase no sirve de nada porque sigue mano sobre mano o molestando en la otra clase y tampoco parece tener la menor intención de poner remedio a su comportamiento.
Normalmente, no le debería temblar a nadie el pulso a la hora de mandar a un niño a dirección, a fin de cuentas cuando lo haces es porque no queda otra opción.
Y en el otro caso, al alumno al que le negué hacer el examen no solo demostró una actitud rebelde al negarse a cambiar su asiento a otro sitio más conveniente sino que además siguió mostrando una actitud desafiante al advertirle de las consecuencias que tal acción supondría, no una, sino hasta diez veces antes de tomar la decisión de, definitivamente no darle la hoja de examen.
Y de nuevo, a otra persona no le hubiera temblado el pulso a la hora de imponer el castigo.

Pues supongo que yo peco de nuevo de novata, porque ya estamos a sábado y la primera cosa pasó el miércoles y la otra ayer mismo, viernes, y aún hoy sigo pensando si no habrá sido excesivo el castigo. Me asalta el remordimiento por cómo podrá afectarles estas cosas a los alumnos en cuestión.
Del primero tengo la respuesta ya, porque el jueves y el viernes el alumno se ha moderado un poco más y se ha mostrado menos desafiante pero el segundo caso, el alumno mostró un claro enfado que le duró todo el día por lo que pude constatar.

Pero si una cosa tengo clara es que hay ciertos puntos de 'no-retorno' que no deben propasarse de ninguna manera; y uno de esos puntos es la autoridad del maestro.
Sí, como maestra y más aún, maestra novata, acepto que el maestro no es un dios subido en un pedestal, pero tampoco somos los alumnos; sí, somos amistosos con nuestros alumnos y les permitimos ciertas bromas y licencias, pero para nada somos 'coleguitas' de nuestros alumnos. No, nosotros somos los maestros, somos referencia y guías, estamos en un escalón por encima de nuestros alumnos y somos la autoridad en las aulas, pero eso lejos de la figura de represión policial patente hace décadas atrás, somos más cercanos a nuestros alumnos. Y por tanto, hay una cosa que nunca debemos tolerar y es que un alumno nos desafíe y nos quite autoridad impunemente. Sí, llegó un momento en que sus propios compañeros ofrecieron una solución ellos mismos al alumno rebelde del segundo caso, y me hubiera dado igual que se quedara donde estaba porque el resto retocaron las cosas para que pudiera obedecer de forma más pacífica, pero yo le había ordenado una cosa y al menos tenía que hacer un intento de cumplirlo. Se negó a siquiera dar su brazo a torcer un poco, pues entonces yo no tenía por qué retroceder o la autoridad de la última palabra del maestro se hubiera perdido. Y sí, también es de buen maestro reconocer los errores, pero en este caso, la cosa no iba de errores sino de pulsos de autoridad, y en eso no se podía dar el brazo a torcer.

¿Es o no es así? Por favor, darme vuestras opiniones.